¿Rendirte?


¿Quién dijo que sería fácil?
Todo en ésta vida tiene un precio, lo que comemos, lo que vestimos, lo que calzamos y aún lo que hacemos.
Quizá en este momento estés intentando aprender a hacer algo, emprendiendo tu negocio o persiguiendo aquello que cada día para tí está más lejos.

Muchas veces nos cansamos de luchar, renunciamos aún cuando ya estamos viendo algunos resultados, nos paralizan los pensamientos negativos que llegan a nuestra mente y nuestras fuerzas de lucha flaquean; cuando vemos que a otros les va bien o que se les es más fácil aprender o emprender algo nos frustamos, incluso hasta por nuestras mejías pueden correr lágrimas en algún momento a tal punto de llegar a decir: Ya no más, intenté de todo para que funcionara.
Siempre existe el plan B, intenta otra cosa, no renuncies sólo porque algo no salió bien, sé persistente, sigue practicando, sigue descubriendo nuevos horizontes, disfruta también eso que no esperabas, que no deseabas, todo, todo nos ayuda a bien.

Te pongo este ejemplo: para que halla electricidad es necesario una corriente negativa y otra positiva, no pueden haber solo corrientes negativas, ni solo positivas. Sólo si éstas dos están unidas habrá luz en un lugar. De la misma manera como seres humanos necesitamos lo negativo para que lo positivo funcione y podamos de alguna manera iluminar el camino de otros.
Esto nos dará más fuerzas, nos desafía a creer que si queremos podemos, así que nunca te des por vencido.

Rodeate de personas que crean en tí y aléjate de aquellas que puedan ser tóxicas en tu vida, esto hará que te sientas mejor, en cambio, acepta las críticas constructivas que éstas harán de ti una mejor persona.
Deja a un lado el miedo y empieza con mucha fe y ánimo a caminar a paso lento hacía la meta trazada.

¡Recuerda que no importa si vas lento, lo importante es llegar, y mientras llegas disfruta y aprende de lo que encuentres en tu camino!

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